Visita Nº :

jueves, 30 de septiembre de 2010

·> Sólo sacos de tierra


El niño vivía con su padre en un valle en la base de un gran dique. Todos los días el padre iba a trabajar a la montaña detrás de su casa y retornaba a casa con una carretilla llena de tierra. «Pon la tierra en los sacos, hijo», decía el padre. «Y amontónalos frente a la casa».

Si bien el niño obedecía, también se quejaba. Estaba cansado de la tierra. Estaba cansado de las bolsas. ¿Por qué su padre no le daba lo que otros padres dan a sus hijos? Ellos tenían juguetes y juegos; él tenía tierra. Cuando veía lo que los otros tenían, enloquecía. «Esto no es justo», se decía.
Y cuando veía a su padre, le reclamaba: «Ellos tienen diversión. Yo tengo tierra».

El padre sonreía y con sus brazos sobre los hombros del niño le decía: «Confía en mí, hijo. Estoy haciendo lo que más conviene».

Pero para el niño era duro confiar. Cada día el padre traía la carga. Cada día el niño llenaba las bolsas. «Amontónalas lo más alto que puedas», le decía el padre mientras iba por más. Y luego el niño llenaba las bolsas y las apilaba. Tan alto que no ya no podía mirar por encima de ellas.

«Trabaja duro, hijo», le dijo el padre un día, «el tiempo se nos acaba». Mientras hablaba, el padre miró al cielo oscurecido. El niño comenzó a mirar fijamente las nubes y se volvió para preguntarle al padre lo que significaban, pero al hacerlo sonó un trueno y el cielo se abrió. La lluvia cayó tan fuerte que escasamente podía ver a su padre a través del agua. «¡Sigue amontonando, hijo!» Y mientras lo hacía, el niño escuchó un fuerte estruendo.

El agua del río irrumpió a través del dique hacia la pequeña villa. En un momento la corriente barrió con todo en su camino, pero el dique de tierra dio al niño y al padre el tiempo que necesitaban. «Apúrate, hijo. Sígueme».

Corrieron hacia la montaña detrás de su casa y entraron a un túnel. En cuestión de momentos salieron al otro lado, huyeron a lo alto de la colina y llegaron a una nueva casita.

«Aquí estaremos a salvo», dijo el padre al niño.

Sólo entonces el hijo comprendió lo que el padre había hecho. Había provisto una salida. Antes que darle lo que deseaba, le dio lo que necesitaba. Le dio un pasaje seguro y un lugar seguro.

A veces no entendemos al Padre. Pero el sabe lo que hace. No te quejes de los sacos de tierra que has tenido que cargar. Un día sabrás que Dios estaba trabajando para tu futuro.

De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh Señor. Salmo 25:7

lunes, 27 de septiembre de 2010

·> Recibir


Meditemos acerca del milagro de la amistad.

Milagro. ¿Por qué tanta gente muestra señales de temor cuando se pronuncia esta palabra? Amistad. ¿Cuántos de nosotros conocemos lo que involucran estas siete letras? Letras que al fin y al cabo encierran un significado: la profunda necesidad humana de amar... ¡y ser amados!
Ciertas persona están siempre dispuestas a dar a los demás.

Corren de aquí para allá con tal de ayudar a sus seres queridos. ¡Y en ocasiones realizan enormes sacrificios económicos con tal de socorrer al amigo en su necesidad! Pero...

A la hora de disfrutar del cariño y del agradecimiento de aquellos que se benefician con sus actos de generosidad, estas personas se aíslan y evitan recibir cualquier tipo de retribución.

¿Bajo perfil? ¿Timidez? ¿Humildad? Al pasar el tiempo me di cuenta que estas personas comprenden muy bien la lección de dar y darse a sus semejantes... ¡pero nunca aprenden a recibir!

¡Recibir! ¿Por qué se vapulea tanto este verbo? Algunos hablan de esta acción como de algo negativo, como si fuese patrimonio del egoísmo y de la mera satisfacción individual.

¡Nada más lejos!

El gran rey Salomón escribió: "con un buen perfume se alegra el corazón; con la dulzura de la amistad se vuelve a la vida. Para afilar el hierro, la lima; para ser mejor persona, el amigo" (Proverbios 27:9, 17).

¡Se trata de dar y de recibir!
¡Sembrar y cosechar!
¡Depositar y extraer!
¡Invertir y ganar!

Aprendamos a perdonar, ¡y a ser perdonados! Alentemos a los demás, ¡y permitamos que otros nos animen! Extendamos nuestra ayuda a quien nos necesite, ¡y tomémonos de la mano amiga cuando precisemos socorro! Pero por sobre todo, brindémonos desinteresadamente a los demás, ¡y recibamos con un corazón agradecido los incalculables beneficios de la amistad!

Recuerda que primeramente Dios es nuestro amigo y quiere que seamos amigos de muchos, pero también de Él.

El que cubre la falta busca amistad; Mas el que la divulga, aparta al amigo. Prov 17:9

En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia. Prov 17:17

sábado, 25 de septiembre de 2010

·> Dos formas de vivir la vida


Hay una energía atractiva; una fuerza eléctrica poderosa; algo que hace que todo se mueva en el universo.
Podemos llamar a esa energía: "Dios". Podemos creer que esta fuerza atractiva hace que cada hoja de los árboles caiga por su propia voluntad.

Podemos creer que esa energía existe dentro de nosotros y sentir su poder; o podemos tener indiferencia y descreer por completo de todo ello.
Lo cierto es que somos seres de libre albedrío y cada quien "elige" iniciar un camino de aprendizaje y práctica o simplemente ignorarlo.

Somos una fábrica de energía. Somos verdaderas usinas productoras de luz, cuando nos conectamos con el universo. Somos "chispas divinas".

Como cuando una lámpara se enciende al conectarla a la corriente eléctrica; así se enciende nuestra luz interior al hacer contacto con esta energía atractiva universal.
Jesús, dijo: "Ustedes son como una luz que ilumina a todos. Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario: la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa. De la misma manera, su conducta debe ser como una luz que ilumine y muestre cómo se obedece a Dios" (La Biblia - San Mateo 5.14-16).
Albert Einstein decía: "Hay solamente dos formas de vivir tu vida:

- Una es como si nada fuera un milagro. - La otra es como si todo lo fuera".

Los hombres somos árboles diversos.
- Hay árboles con grandes raíces agarradas a la tierra y con copas casi sin follaje.
- Hay otros árboles con copas frondosas y raíces muy pequeñas, casi sosteniendo el suelo.
- Hay árboles con raíces firmes y copas colmadas de hojas.

Los primeros, corren el riesgo de detener su crecimiento y secarse.
Los segundos, aunque son vistosos y pintorescos, están supeditados a que una violenta tormenta o un viento furioso los voltee.
Los últimos, permiten dar sombra placentera, cobijo a los pájaros y compartir sus frutos jugosos.

jueves, 23 de septiembre de 2010

·> La gratitud es una fuerza

Una actitud de gratitud y agradecimiento trasciende la cortesía; es más que una formalidad gentil. La gratitud libera energía, poder y aún autoridad que nos posiciona en un mejor lugar del que estábamos antes de brindarla. Como sugiere el título del pensamiento, ¡la gratitud es una fuerza!

Las palabras gracias y agradecimiento se usan 120 veces en la Biblia. Además, es el hilo común que leemos en los Salmos. "Te daré gracias en la congregación; entremos por Sus puertas con acción de gracias al Señor". Al establecer el gobierno de Israel, el Rey David designó a ciertos hombres, mañana y tarde, para "darle gracias al Señor".

Este principio era tan importante que David empleó gente para cantar su gratitud a Dios todo el día. El legendario rey no estaba siendo sólo cortés; su actitud de agradecimiento estaba enraizada en su alma. David era un hombre agradecido. No es coincidencia que el dulce cantor de Israel fuese también un estratega militar exitoso... David está agradecido.

De la misma manera, un corazón agradecido se torna igualmente poderoso cuando damos gracias. Este acto sagrado se torna especialmente potente cuando lo ofrecemos en medio de las circunstancias contrarias de la vida. Es más, estoy convencido de que la acción de gracias encarna una ley espiritual que Dios estableció en la creación. Tan cierto como que la ley de la gravedad nos atrae hacia el suelo, la ley del agradecimiento atrae mejores situaciones a nuestra vida cuando damos gracias por nuestras bendiciones presentes.

De hecho, el favor descansa sobre aquellos que viven en una actitud de agradecimiento. La Biblia narra cómo diez leprosos vinieron a Jesús pidiendo misericordia. La Escritura dice que "fueron limpiados" de su enfermedad. Los diez tomaron camino pero sólo uno regresó para decir "gracias". A este, el Señor le dijo: "Tu fe te ha salvado". No estoy seguro de la diferencia entre "limpiado" y "salvado", pero tengo la sensación de que "salvación" es mejor. Una sencilla "gracias" abrió el camino para una mayor bendición. La gente agradecida obtienen favor; esto sigue la ley del agradecimiento.

De la misma manera, dos buenos hombres, Pablo y Silas, estaban aprisionados en una mazmorra del primer siglo por compartir las Buenas Nuevas. En un sótano oscuro e infestado de ratas, estos presos decidieron cantar alabanzas a Dios. Una versión bíblica dice que "dieron gracias". Al hacerlo, ¡la ley del agradecimiento entró en efecto y las puertas de la prisión se abrieron! En vez de huir, Pablo y Silas se quedaron y compartieron su fe con los carceleros.

Tal es la actitud de la gente agradecida. ¿En qué prisión nos encontramos hoy? ¿Será una emocional? ¿O financiera? ¿Estaremos encerrados en culpa, preocupación, desánimo ó desilusión? ¿Estaremos aprisionados por un hábito que no podemos romper?

Conozco al menos parte del remedio. Comencemos a dar gracias cada día por las buenas cosas en nuestra vida. Olvidemos lo malo y concentrémonos en las bendiciones.

Y en caso de que pensemos que no tenemos de qué estar agradecidos, ¿qué de el último aliento que acabamos de respirar, y el que siguió, y el otro? Eso merece unas "gracias", ¿verdad? Comencemos con eso y estaremos camino a una vida de agradecimiento.

Bendiciones...

martes, 21 de septiembre de 2010

·> Realmente agradecido


Se cuenta que una vez asaltaron a Matthew Henry, el famoso ministro y comentarista bíblico del Siglo XVIII (1662-1714), tras lo cual algunos de sus amigos le preguntaron cómo se sentía

Claro está que ellos esperaban escuchar de él alguna queja contra Dios. Sin embargo, grande fue su sorpresa cuando Henry les contestó:

"Me siento muy agradecido con Dios... de hecho, tengo cuatro cosas por las cuales estarle agradecido en cuanto a esto que me ha pasado.

Primero, le estoy agradecido porque es la primera vez que me asaltan.

Segundo, le estoy agradecido porque me robaron la bolsa y no me quitaron la vida.

Tercero, le estoy agradecido porque aunque se llevaron todo lo que tenía encima, no era mucho.

Y cuarto, le estoy agradecido porque me robaron a mí y no fui yo quien robó".

¡Vaya ejemplo de ser agradecido!

No importa lo que pase en nuestra vida, siempre habrá suficiente razones para seguir agradecido. Cada día vemos milagros en nuestra existencia, a veces son grande milagros y a veces son pequeños milagros, pero son milagros y lo que nos mantiene vivos y llenos de energía no son en sí los milagros sino en primer lugar, Dios en nosotros y en segundo lugar, nuestro agradecimiento.

No te olvides hoy de ser agradecido.

domingo, 19 de septiembre de 2010

·> Los obstáculos


Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino.

Luego se escondió y observó para ver si alguien quitaba la roca.

Algunos de los comerciantes más adinerados del reino y cortesanos pasaron por el camino, y simplemente giraron y pasaron al lado de la roca.

Muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la piedra del camino.

Luego pasó un campesino con una carga de verduras.

Al aproximarse a la roca, el campesino puso su carga en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino.

Después de empujar y fatigarse mucho, lo logró.

Mientras recogía su carga de vegetales, vio una bolsa en el suelo, justo donde había estado la roca.

Abrió la bolsa y, dentro de ella, encontró una cartera que contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino.

El campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron.

Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar, si se actúa en vez de quejarse.
Romanos 8:28 "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien."

No permitas que los obstáculos que se te presenten el dia de hoy se salgan con la suya, al contrario mira más allá y sácales provecho.!

viernes, 17 de septiembre de 2010

·> Tal como está


El maltratado auto está en el lote para autos usados, oxidado y olvidado. Años de abuso y duras condiciones de manejo han hecho su estrago en el que antes era un auto brilloso.

Un hombre llega al lote y se siente atraído hacia esta cubeta de óxido. Afloja dinero en efectivo y el vendedor le entrega las llaves al tiempo que le dice: le estoy vendiendo este auto tal como está. El nuevo dueño se limita a sonreír; él conoce los autos y está a punto de restaurar este desecho a su belleza anterior.

Al otro lado de la ciudad, una mujer perturbada siente una tristeza desesperada mientras se pregunta en qué se equivocó. Años de abuso y de una vida difícil han hecho su estrago en lo que era una vez una joven llena de vitalidad. Ha sido maltratada por los demás tantas veces, que siente que vale muy poco. Y después de cometer sus propios errores y de vivir con sus propias malas decisiones, está segura de que se va a quedar en la pila de chatarra de la vida de siempre.

Pero entonces, alguien le habla de Jesús. Alguien menciona que Jesús se especializa en desechos, que está esperando para transformar a todo el que confíe en Él, incluyéndola a ella. Alguien le dice que Jesús la va a aceptar tal como está. Ella cree. Confía. Y Jesús comienza a restaurar a otra persona perdida a la vida abundante que ha prometido.

La Salvación no es empezar de nuevo, sino de recibir Nueva Vida.

2 Corintios 5:17
De modo que si alguno está en Cristo nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.