Visita Nº :

martes, 17 de agosto de 2010

·> Enseñar con el ejemplo


En una ocasión una abuela trajo su nieto a Mahamat Gandhi. El niño tenía un apetito insaciable por el azúcar lo cual estaba poniendo en peligro su salud.
“Por favor, ella suplicó a Gandhi, dígale a mi nieto que deje de comer azúcar, ya que se que él lo respeta mucho a usted, yo se que él le escuchará lo que usted le diga.
Gandhi les pidió que se fueran y regresaran en cuatro días.
Cuatro días más tarde regresaron la abuela y el nieto. Gandhi mirando a los ojos al nieto de la señora le dijo con autoridad: “ Deje de comer azúcar, estás hiriendo tu cuerpo”.
Después de un breve silencio, la abuela le preguntó a Gandhi. Señor , por qué usted nos pidió esperar cuatro y regresar, si esto mismo lo hubiera dicho el día que vine?Gandhi respondió: “Señora, hace cuatro días yo estaba comiendo azúcar y no podía hablarle con autoridad a su nieto. Ahora puedo, porque hace cuatro días dejé de comer azúcar”.
Eric Yaverbaum en su libro Secretos del Liderazgo de los ejecutivos más exitosos del mundo, dice que su más poderoso secreto es guiar con el ejemplo.
Es una realidad. El mejor maestro no son nuestras palabras sino nuestros hechos.

Este es un buen día para comenzar a ser ejemplo.Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros bien sabéis cómo he sido con vosotros todo el tiempo, desde el primer día que estuve en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad, y con lágrimas y con pruebas que vinieron sobre mí . Hechos 20:18,19.Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo. Hechos 2:5-7.

lunes, 16 de agosto de 2010

·> Sin Cristo no hay salvación

Ya sea que te desvíes a la derecha o a la izquierda, tus oídos percibirán a tus espaldas una voz que te dirá: -Este es el camino; síguelo-(Isaías 30:21).

¿CÓMO ENFRENTAMOS HOY LOS PROBLEMAS que trataron Pablo y Santiago? Pablo obviamente atacaba creencias legalistas. El que pretenda salvarse o que crea que la salvación se obtiene en forma total o parcial por la realización de buenas obras, cae en una religión basada en el mérito, dice Pablo. La religión del mérito es todavía muy común en nuestros días. De hecho, es la religión que agrada más al ser humano. En el mundo de hoy, con su énfasis antropocéntrico que hace del hombre el centro del universo, la religión basada en el mérito propio es la religión popular.
Las declaraciones de Santiago acerca de una fe vacía que no lleva ningún fruto y no está apoyada por las obras correspondientes, no parece ser el problema de la religión de nuestros días. Sin embargo, si las declaraciones de Santiago se refieren a lo que comúnmente se llama “antinomianismo”, el desprecio a la observancia de los mandamientos de Dios, pretenden a su vez tener fe. Eso sí está más representado en las religiones cristianas populares de nuestros días, y recibe un golpe certero del apóstol.
Pero la declaración de Santiago de que la fe sin obras está muerta, nos hace pensar también en algo que es bastante común en nuestros días, y que es lo opuesto de su declaración: “Las obras sin fe de nada sirven”. Esto, por supuesto, Santiago no lo desarrolla, porque no era problema en su comunidad. Pero es una inferencia que se puede deducir de sus declaraciones. Sabemos que hay millones de personas que no fuman, no beben, son vegetarianos estrictos, humanistas consumados, honestos y buenos vecinos, pero no quieren saber nada de la salvación que Cristo les ofrece. Tienen muy buenas obras, pero sin Cristo. Tanto Pablo como Santiago dirían: De nada sirve. Fuera de Cristo no hay salvación.

domingo, 15 de agosto de 2010

·> ¡Deja que ÉL intervenga en ti!


Cuando Dios Interviene

Pasaje clave: Génesis 20 y 21.

Hay dos intervenciones muy directas (y muy necesarias) de Dios en estos capítulos.

Verdades A Medias.

La 1º intervención la encontrarás en el cap. 20:3-7 y 17. Si Abraham hubiera dicho TODA la verdad en cuanto a su relación con Sara, ¿hubiera sido necesaria la intervención de Dios frenando al “enamorado” Abimelec?

Viejos Problemas No Resueltos.

La 2º intervención de Dios está en el capítulo 21:8 al 20.

En el capítulo 16 el problema fue entre Sara y Agar (las chicas no se llevaban bien). Ahora el problema surge entre Isaac e Ismael (los chicos se parecían mucho a las mamás). Y si los viejos problemas no se resuelven originarán nuevos problemas. Aquel apresuramiento de Abraham y Sara les seguía trayendo dolores de cabeza a todos. En realidad el problema continúa hoy en día, porque todos los árabes descendientes de Ismael y los israelitas descendientes de Isaac, no se pueden ni ver. Los ataques militares o guerrilleros entre unos y otros son permanentes y todos los tratados de paz son inútiles ¡Se odian a muerte!

¿Y en esta situación por qué intervine Dios? Porque ni Sara, ni Abraham, fueron capaces de encontrarle una solución al problema que ellos mismos habían provocado. Y ni Agar, ni Ismael intentaron mantener una convivencia pacífica sujetándose a ellos. Entonces, en lo peor de la crisis, cuando Agar e Ismael vagabundeaban por el desierto, Dios interviene.

¿Qué piensas de estas dos intervenciones de Dios?

¿Te parece que Dios actúa como “un metido”, o como un Dios lleno de amor y misericordia? ¿Por qué?

¿Te acuerdas de alguna circunstancia de tu vida en la cual te hayas dado cuenta que Dios intervino para solucionar algún problema o para sacarte de alguna crisis?

En esos momentos, ¿cómo reaccionaste ante la intervención de Dios?

¿Crees que Dios (por misericordia y amor) está interviniendo ahora en tu vida? ¿Y en tu familia? ¿Eres capaz de darte cuenta de lo que Él está haciendo?

Piénsalo.

Ten en cuenta de que Dios no siempre interviene de la manera que tú piensas o quieres que Él intervenga; pero aunque no sea como tú lo imaginas o esperas Él siempre intervendrá de la mejor manera. Siempre brotará agua del desierto.Ten en cuenta también que no siempre Dios va a intervenir. El NO intervendrá cuando te pongas terco. Tampoco cuando decidas pecar o desobedecer. En esos casos asumí tus propias consecuencias.

Pero Él SI interviene:

Cuando estés a punto de pecar por ignorancia (como Abimelec que no sabía que Sara era esposa de Abraham).Cuando, en tus circunstancias, Él ve que hay limpieza y sinceridad de corazón.Cuando ya no te queden más soluciones “humanas”, y tengas que confíar más en Él que en ti mismo.Y Él, el Dios misericordioso que interviene en tus circunstancias por amor y que se compromete muy en serio contigo, espera que invoques Su Nombre.

sábado, 14 de agosto de 2010

·> ¡Escucha la voz de tu padre!


Jovenes Cristianos – ¡ESCUCHA! DIOS TE LLAMA
Pasaje clave: Génesis 12:1-8.

Seguramente Abram se encontraba muy cómodo con su familia y sus tiendas en Harán, hasta el día en que Dios lo llamó. Y cuando Dios llama, no nos podemos hacer los distraídos. ¿Sabes? Dios nunca llama a alguien para hacerle perder el tiempo. Cuando Él llama siempre es con un propósito.
Primero, Dios te llamó para que seas salvo, para que recibas vida eterna y perdón de tus pecados. Para que tengas una relación personal con Jesús.
Pero de ahora en más, Él te llama para que te comprometas intensamente con su vida y con su Reino. Y a cambio de tu compromiso Él te promete bendecirte en todas las áreas de tu vida. Dios te llama, no te hagas el distraído.
No todo fue agradable para Abram, porque hubo algo en lo que él no obedeció el llamado de Dios. ¿Cuál fue esa excepción? (12:4-5).
Abram continúa su viaje y nuevamente se le presenta Dios y le aclara más las cosas. Abraham entonces levanta un altar (12:7). El altar es un símbolo de comunión. Levantas un altar cada vez que te humillas delante de Dios, cada vez que lo adoras, cada vez que renuncias por amor a todo aquello que afecta negativamente tu vida, cada vez que lo buscas en oración.
Pero aún hay algo más. ¿Dónde instala Abram su tienda y qué hace? (12:8).

¿Sabías que Bet-el significa “Casa de Dios” y que Hai significa “Ruina”?
¡Y él acampó entre ambos lugares! Si sus decisiones eran correctas iría hacia “la casa de Dios”, pero si sus decisiones eran erradas lo conducirían hacia la “ruina”.
Dios lo llamó a Abram y le prometió bendecirlo y multiplicarlo. A cambio, él tenía que dejar su tierra (donde practicaban el culto de adoración a la luna), su parentela (todos ellos se asentaron en Harán para continuar la práctica de aquel culto) y la casa de su padre (porque Dios quería comenzar algo exclusivamente nuevo con él y con su esposa).
Piensa un poco en ti mismo. Piensa en tus amistades, diversiones, sentimientos, proyectos futuros, pecados, música, hobbies, TV, videojuegos, conversaciones, vicios, sexo… ¿cuáles son las cosas que te están impidiendo seguir el llamado de Dios para tu vida y qué cosas, sí o sí, deberías dejar porque pueden llegar a conducirte a la ruina?
“Dejar” no significa volverte “tonto”, “bobo”, o “amargado”. Por el contrario, cuanto más lugar le das a Dios en tu vida privada (y pública) más aprendes a disfrutar con libertad de todas las cosas (y personas) que sean sanas y santas.

Piénsalo.

Dios te llamó porque tiene propósitos muy fuertes para ti, pero es necesario que renuncies a todo lo que sea un estorbo entre tú y Él. No son solo los amigos o los lugares a los que asistes las únicas cosas que te puedan estorbar. ¿Y tu manera de pensar? ¿Y las cosas que sientes? Especialmente cuando lo cuestionas a Dios o cuando no quieres obedecerlo en todo.
Seguir el llamado de Dios es mucho más que hacer algo en la iglesia, es estar comprometido con su santidad todos los días.

viernes, 13 de agosto de 2010

·> Rey de justicia

Dejate Bendecir con este hermoso video

·> La ley nos lleva a Cristo

Entonces, ¿qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos ya bajo la ley sino bajo la gracia? (Mateo 5: 17).
Debes haber leido los 10 mandamientos en el contexto más amplio de la justificación por la fe. El apóstol Pablo nos dice que para recibir la justicia que Dios demanda para llevamos al cielo a vivir con él, se requiere fe; es necesario creer. Todo el que crea recibirá la justicia de Dios.
Pero la creencia a la que Pablo se refiere no es un mero asentimiento intelectual; no es un ejercicio de la mente sin contenido objetivo. Es la fe que tiene como objeto a una persona. Es creer en un individuo, porque es el que nos salva realmente. Por eso debemos creer en Cristo como nuestro salvador personal. Si no vamos a él en busca de salvación, no podremos ser salvos. Nadie más nos puede salvar. Es absolutamente imperioso ir y aferramos a él por fe, es decir, con la seguridad y confianza que nos puede salvar.
Sin embargo, no podemos ir a Cristo siguiendo un impulso humano, porque los seres humanos no sentimos naturalmente deseos de ir a él. La razón es que no sentimos la necesidad. Alguien tiene que despertarnos a la realidad de nuestra condición humana. El Espíritu Santo nos llama y nos despierta de nuestro letargo espiritual. Lo hace señalando el pecado en nuestra vida. Nos dice que estamos transgrediendo la ley de Dios, y que somos pecadores. Nos dice que el pecado lleva a la muerte, y que a menos que recibamos el perdón, vamos a perecer.
Así, la ley nos conduce a Cristo. La ley fue dada con la finalidad de señalar el pecado y hacer que las personas, con la ayuda del Espíritu, reconozcan su pecado. Cuando lo hemos reconocido, entonces se nos señala al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. La finalidad de la ley es llevarnos a Cristo. La ley no nos salva. Obedecerla no nos hace ganar el cielo. Pero nos conduce a quien sí puede salvamos.

martes, 3 de agosto de 2010

·> Se hicieron humo

Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. – Santiago 3:5-6 Palabras: si se usan bien, pueden mover montes; si se usan mal, pueden hacer que su vida entera se haga humo. “Hermano Copeland “quizá diga usted, se me hace difícil creer que las grandes catástrofes puedan ser ocasionadas por unas simples palabras. No veo la relación”. Considere lo que dice Santiago: “¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!” ¿Alguna vez ha encendido astillas y las ha puesto debajo de un montón de leña? ¿Qué sucedió? Probablemente las llamas empezaron a esparcirse de un leño a otro, hasta que todo se convirtió en un gran fuego. Después de apagar el fuego, si usted escarba en las cenizas no podrá encontrar las astillas que lo empezaron todo, ¿cierto? Las astillas se hicieron humo, no quedó ningún rastro de ellas. La lengua es así. Primero contamina el cuerpo, luego inflama la rueda de la creación con un incendio tan grande que no queda rastro alguno de dónde se originó todo. Las palabras que empezaron el fuego se hicieron humo, no quedó rastro alguno de ellas; es como si nunca hubieran existido. Por tanto, jamás subestime el poder de sus palabras. Puedo asegurarle que Satanás no lo hace. Él trabaja constantemente para hacer que usted las use en una manera negativa. Le disparará dardos de dolor, de enfermedad y de desaliento para hacerle hablar palabras negativas que harán que su vida se haga humo. Pero no le permita tener éxito. Apague el fuego siguiendo las instrucciones de Efesios 6:16. Haga lo que el apóstol Pablo dice: “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”. ¡Ahora mismo, hable palabras de fe y apague el fuego antes de que se extienda más!